Contenido: Laila Horwitz // Grabación, edición y técnica: Adrian Gleizer @adri.mixer
Disponible desde el 14/10/2025
Este episodio es para vos… y también para mí. Lo grabé como un cierre necesario después de meses de expansión compartiendo la Comunicación Tántrica mientras atravesaba mi propio proceso.
Con cada paso aparecieron miedos antiguos con máscaras nuevas y como siempre digo: saberlo con la mente no es lo mismo que haberlo integrado en el cuerpo. Por eso el crecimiento pide presencia, sostén y recursos, no sólo claridad mental.
En medio del vértigo de lanzar un taller gratuito que pasó de tener 50 a más de 360 personas conectadas en vivo, se activaron muchas emociones. No todas fueron agradables. Hubo momentos de incomodidad profunda, frustración, estrés. Porque sí: crecer duele.
Cuando la mente quiere escapar, recuerdo que el dolor del crecimiento no es el del estancamiento: del otro lado aparece el placer de estar vivas y presentes, habitando versiones más honestas de nosotres mismes. Y en ese tránsito, dejarse acompañar hace toda la diferencia.
Hay una brecha entre saber y encarnar: Puedo saber mentalmente algo, pero mi sistema nervioso sigue enviándome señales de peligro. Esta brecha entre conocimiento e integración corporal es el punto neurálgico de todo acompañamiento real, tanto grupal como individual.
El placer del crecimiento vale cada incomodidad: Aunque crecer duele, también trae un placer inigualable. Ese placer es la experiencia de estar vivos, presentes, expandiéndonos hacia nuevas versiones de nosotres mismes que ni siquiera sabíamos que eran posibles.
Si sentís el llamado a crecer pero no sabés cómo atravesar esa incomodidad, te invito a escuchar los episodios anteriores sobre comunicación tántrica, interdependencia y la potencia del equipo. Tu desafío para esta semana: identifica un área donde sientes ese llamado a crecer. No necesitas hacer nada todavía, solo registrar qué sostén necesitarías para animarte a dar ese paso.
.