Contenido: Laila Horwitz // Edición y técnica: Adrian Gleizer @adri.mixer
“¿Cómo darnos cuenta, sentir y nombrar para finalmente comprender si no tenemos la práctica de sentir el cuerpo y escucharlo? Para sostener en plenitud, necesitamos ser y sentirnos sostenides.”
En este episodio te invito a explorar cómo en nuestras prácticas profesionales el cuerpo muchas veces carga información, propia y ajena, que no siempre registramos, y cómo escuchar tu cuerpo de manera enraizada mientras acompañás a otras personas es algo que se logra con entrenamiento.
A partir de lo que veo en supervisiones y espacios grupales, comparto por qué no alcanza con comprender mentalmente los casos, necesitamos revisar qué pasa en nuestro cuerpo antes, durante y después de cada encuentro, y cómo el enraizamiento se vuelve una práctica esencial para hacer espacio a lo que la otra persona necesita desplegar.
Desde ahí presento “El Cuerpo Acompañando”, un espacio mensual de investigación y profundización desde la Comunicación Tántrica, pensado para terapeutas, docentes, facilitadorxs y profesionales del cuidado, donde trabajamos con prácticas corporales, co-visión y recursos concretos para llevar al consultorio, al aula o a cualquier ámbito de acompañamiento.
Una practica para registrar lo que pasa en tu cuerpo cuando acompañas.
La importancia de la supervisión somática: ir más allá del análisis mental de los casos inluyendo preguntas como ¿qué le pasó a tu cuerpo en esa sesión?, ¿dónde se alojó eso que se trabajó? y encontar maneras de gestionar físicamente lo que se mueve en cada encuentro.
Una invitación concreta a entrenar el enraizamiento como práctica esencial: afinar la escucha somática y crear espacios regulares de sostén que cuiden a quien cuida y hagan más placentera y sostenible la tarea de acompañar.